Qué trabajo van a encontrar los jóvenes

Por Damian Wachowicz [ Director de Bayton Grupo Empresario Argentina, Colombia y Uruguay / Director de Relaciones Institucionales de la World Employment Confederation (Confederación Mundial de Empleo) America Latina ]

La incertidumbre del futuro está potenciada por las tecnologías emergentes. Inteligencia artificial, machine learning, automatización, computación cuántica, blockchain... son conceptos que están empezando a encontrar en forma exponencial su
funcionalidad aplicada, reemplazando en varios casos el trabajo de una persona. Las predicciones son variadas pero contundentes: entre un 25 y un 50% de las tareas realizadas hoy por un humano tienen el potencial de ser automatizadas. Definitivamente ya hay una fuerte transformación en algunos sectores como el agro o la industria, pero considero que, como en otras revoluciones, nos encontraremos con una creación neta del empleo.
Luego surge la pregunta sobre las habilidades necesarias para esos nuevos trabajos. Se estima que el 35% de las habilidades necesarias hoy cambiarán para 2020, y los líderes de empresas manifiestan que la brecha entre la demanda y la oferta de habilidades es una de sus mayores preocupaciones. Aquí se abren debates extremadamente complejos
sobre cómo debería ser la educación primaria y secundaria, cuando el 65% de esos jóvenes terminarán en un trabajo que todavía no existe, quién tiene la responsabilidad sobre la capacitación y la recapacitación laboral ante trabajadores, etc. La educación
para el futuro tanto en la juventud como en el trabajo es otro frente de igual relevancia, y debe ser un proceso continuo durante toda nuestra vida. También el fundamental mundo del trabajo está encontrando nuevas formas de organizarse. De la mano de emprendedores innovadores o freelancers que buscan independencia están surgiendo nuevos modelos en los que deja de existir la contratación laboral de tiempo indeterminado, dando lugar a nuevas formas de trabajo (la OIT las llama "no estándar"; prefiero "diversas"). Lo cierto es que por elección o por fuerza están surgiendo diversas formas de trabajar que dejan atrás regulaciones
pretéritas y los gobiernos tardan en reaccionar. En el camino quedan formas de trabajo que no encajan en nuestros modelos sociales, ya sea por la falta de cobertura de seguridad social, falta de transferibilidad de derechos laborales o simplemente por caer incorrectamente en formatos genéricos como el monotributismo. Desde la Confederación Mundial de Empleo esgrimimos una frase guía: no hay futuro del trabajo sin innovación social. Será necesaria para poder encontrar nuevas y mejores formas de organización sustentable para trabajadores, empresas y gobierno. Pero el mundo en general y los países emergentes en particular aún tienen cuentas pendientes con el mundo laboral. En América Latina un 48% de los trabajadores aún no es parte de aquel futuro, ya que se encuentra en condición de informalidad. Ni los jóvenes, que representan el 40% del desempleo total de la misma región, ni las mujeres que aún sufren desigualdades salariales son parte de ese futuro. Estos grupos continúan
sufriendo aún hoy los viejos desafíos del futuro del trabajo y todavía no logramos encontrar los mecanismos que los subsanen.
La informalidad, la inclusión laboral y el desempleo juvenil deben ser prioridad de agenda en los países emergentes como la Argentina, pero el trabajo para resolverlos requiere la participación de todos los actores sociales.



Columna publicada en La Nación