Cómo hablar sobre fortalezas y debilidades durante una entrevista de trabajo.

A través de cada pregunta el entrevistador busca identificar si el candidato es adecuado para la posición y la empresa en la que se va a desempeñar, con cada respuesta va construyendo una imagen del postulante. Para el entrevistado, conocer las propias deficiencias y virtudes es parte de la preparación a la hora de afrontar la búsqueda de un nuevo empleo

Durante una entrevista laboral es muy común que surja la pregunta “¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades?”, ante esta consulta muchas personas suelen explayarse más en cuanto a las virtudes y factores positivos, pero responden evasivamente, recurriendo a lugares comunes o respuestas trilladas, a la hora de los aspectos negativos. Nadie es perfecto, todos tenemos debilidades y por lo general somos conscientes de ellas, pero es esperable que intentemos minimizarlas a la hora de “vendernos” como futuros empleados.

Entonces, ¿Cuál es la mejor forma de abordar esta pregunta?. De nada sirve una respuesta de manual, la clave está en demostrar que uno es consciente de sus puntos débiles y hablar sobre qué está haciendo para mejorar estos aspectos. De esta forma se minimiza el aspecto negativo para hacer énfasis en la parte positiva. Es aconsejable alejarse de las cualidades personales y concentrarse en aspectos relacionados a las tareas laborales.

Una forma de conocer estas debilidades es a través de las personas que integran nuestro entorno laboral, aquellos que comparten el día a día con nosotros pueden brindarnos información útil para reconocer los aspectos a mejorar en nuestro desempeño. Una persona abierta a reconocer sus errores, dispuesta a cambiar y mejorar a través del aprendizaje, será un activo importantísimo para cualquier compañía.

Al momento de hablar de fortalezas, también se requiere un fuerte autoconocimiento y evaluación de las propias capacidades. En este punto podemos hablar de conocimientos adquiridos mediante la educación académica y nuestra formación profesional, de habilidades adquiridas a través de la experiencia y las tareas realizadas, y también de características personales o de sociabilización. Las fortalezas no deben ser conceptos vacíos o valores genéricos, es interesante plasmarlas en el relato de la vida laboral o académica, demostrando con ejemplos las cualidades de las que se habla.

Las personas que son más conscientes de cuáles son sus características positivas podrán destacarlas y comunicarlas de manera atractiva, de la misma manera, aquellos que logren identificar sus falencias y busquen herramientas para minimizarlas tendrán una ventaja frente al resto a la hora de enfrentarse a nuevos desafíos y oportunidades laborales.